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La madera en su estado natural Bondades de los bosques bien cuidados.

El equilibrio vital de la naturaleza no se puede lograr sin poner en el centro a las necesidades humanas y sus aspiraciones. Pero los bosques también tienen las suyas y no se puede olvidar su cuidado. Investigadores analizan el calentamiento global y las especies invasoras.



Existen pocos bosques en el mundo con un plan de trabajo gubernamental. Por este motivo hay una importante necesidad de abordar estos temas, algo que no puede hacerse sin entendimiento de la relación entre los bosques, el clima y el hombre. Se debe tener una visión más amplia para fiscalizar y monitorear estas relaciones. Balgis Osman Elasha, miembro destacada del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), galardonada en el año 2007 con el Premio Nobel de la Paz, analiza en sus investigaciones varios puntos a tener en cuenta.

En los aspectos socioeconómicos del cambio climático y el manejo forestal, Balgis sostiene que existen pruebas basadas en distintos informes, que dicen que el cambio climático está sucediendo a una tasa mucho más rápida que la habilidad y capacidad de la mayoría de los ecosistemas de adaptarse o ajustarse a dichos cambios. Con sus palabras, “Nos estamos moviendo y alejándonos del promedio, vamos a ver condiciones climáticas más intensas que antes”. Entre las tendencias que actualmente están ocurriendo, los incendios forestales en todo el mundo son de los más llamativos, principalmente en América del Norte y el Sur de Europa. El informe de la IUFRO sobre los impactos del cambio climático indicó que éstos pueden verse exacerbados por la falta de manejo forestal sostenible y las estructuras de gobernanza.

También van a existir otros efectos negativos como la expansión de enfermedades y los brotes de incendios.
Los estudios indican que existe un efecto muy claro de deterioro en este siglo que será mayor en las regiones templadas, donde hay gran cantidad de madera, lo que significará un impacto negativo a nivel mundial.
Sin embargo, el peor golpe que se espera va a resultar de condiciones climáticas extremas, como por ejemplo tormentas, huracanes y sequías que aumentarán los incendios, plagas y enfermedades.

El informe de la IPCC, por otro lado, se relaciona con el impacto de la bioenergía, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Respecto a esto, Balgis comenta que “Concentrarse en la bioenergía puede competir con los recursos disponibles para la producción alimentos y otros productos agrícolas”. Además manifiesta que el desarrollo de la bioenergía ha sido impulsado por la necesidad de seguridad energética de los países desarrollados, en lugar de contribuir a resolver los problemas de la gente. Así, se ignoran las necesidades y perspectivas de las comunidades en todas iniciativas relacionadas con el cambio climático. Además, cuando se habla de la deforestación se la relaciona con la tala ilegal de los bosques, y está centrada de esta forma en un sólo lado del asunto. Se ignora a todos aquellos que dependen de los bosques, necesitan generar ingresos, y deben hacer crecer las tierras agrícolas para aliviar la pobreza y el hambre. No se usa de manera inteligente los conocimientos para cuidar y mejorar el ambiente.

Especies invasoras
Jackes Régnière, especialista en especies invasoras, cambio climático y sanidad en bosques del Servicio Forestal canadiense, señala en sus investigaciones que la relación entre la invasión y el cambio climático es evolutiva. Esto se debe a que el cambio está relacionado con la invasión y la especiación, así como también con la redistribución de las especies a través de sus movimientos y extinción. Dicho por él mismo, “Los ecosistemas responden al cambio climático constantemente, son muy dinámicos y no son estados idealizados de un sistema particular”.

Las invasiones son parte de la vida y pueden rediseñar los sistemas. La invasión es una fuente de cambio evolutivo, ya que sus protagonistas alteran las relaciones que existen en los ecosistemas que invaden. Régnière plantea también que el Homo Sapiens es la última especie de una gran línea de los simios que caminan erectos, la primera especie invasora de la tierra, el último depredador y portador
extranjero (mascotas, ganado, casas, cultivos, plagas y enfermedades entre otros).

En Canadá, por ejemplo, para abordar las especies B O S Q U E S
invasoras se utiliza un análisis de riesgos que consiste en identificarlos, estimar la probabilidad de ocurrencia, la magnitud de las consecuencias, y desarrollar conclusiones.
Cuando hay certezas con relación a éste, se inician respuestas y recomendaciones que luego son comunicadas a las partes interesadas. Explicado con palabras de Régnière, “La estrategia es el análisis de riesgos y las tácticas son la detección, el monitoreo, las medidas de sanidad y los métodos de control”.

Sea por el calentamiento global o por invasiones de distintas especies (entre los cuales el ser humano es parte de la lista), el cuidado de los bosques como parte del único ecosistema que tenemos, es una responsabilidad que no podemos esquivar. Todos los granitos de arena colocados a favor de la naturaleza ayuda, ya que cada uno desde su lugar puede comenzar a dar vuelta el peso de la historia ecológica de los últimos doscientos años.
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Información extraída de las sesiónes plenarias “Los bosques al ervicio de la gente” y “Cuidando nuestros bosques”, del CFM 2009
 
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